Perro, can; gos

Canis lupus familiaris


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1174-76 Fuero de Alfambra

Aragón

42. De perro de ovejas. Qui matara perro de ovejas o de ganado que mate lobo peche XXXª solidos; por otro perro que seguda carne a lobo peche XX; por perro de muladar [estercolero], V solidos; can de caza X solidos; et esto que sea provado con II vezinos et si no es provado jure por su cabo.

53. Qui furtara estiercol. Qui levara estiercol de muladar de su vezino peche XII dineros et depues que su sennor lo vedara peche V solidos.

61. De perro que matara a omne. Si perro ninguno matara a omne, el sennor del perro done el perro por omiciero el perro vivo estando o sin non quisiere dar el perro pague el omicidio, et si el pero [sic] no es bivo non responda por el; si firmar non puede el clamant jure por su cabo el sennor del perro que su perro no lo mato.

62. De mordedura. Si perro mordra a omne et mora el omne et sea provado el sennor del perro peche el sanar de las plagas o de el perro al clamant et si no jure por su cabo que no lo mordio su perro.

[ALBAREDA Y HERRERA, Manuel et al (1926): Fuero de Alfambra (1174-76). Tip. de la "Rev. de Archivos, Bibliotecas y Museos", Olózaga, 1. Madrid.] derechoaragones.es ([YUSTE, CABEDO, Marina (2015): Aproximación al léxico de los Fueros de Alfambra (1174-1176). Trabajo de Fin de Grado. facultad de Filosofía y Letras. Repositorio de la Universidad de de Zaragoza.] core.ac.uk)


1177 Fuero de Teruel

Aragón

374. (De buey o de otra bestia que en vinnya entrare.) Si por aventura buey o otra bestia en vinna agena entrare de día e danno hy fará e provado'l será, el sennor de aquellas bestias peche por cada una V sueldos. E por cada una oveia o cabra peche II sueldos segunt el conpto de las que farán donno o la apreçiadura, o lo que más le plazrá al sennor de las vinnas, si non, jure solo el sennor de la bestia, como de suso ya es dicho. Mas si can o puerco la vinna dannará e provado'l será, el sennor d'ellos por cada una vit dannada peche V sueldos; si non, jure el sennor de aquella bestia por danno de día solo, e por danno de noch jure con II vezinos, como el fuero manda en las sobre ditas cosas. Empero, assaber es que, si el can corvo levará en el cuello et el corvo aurá en luengo dos cobdos et en el recobdo un cobdo, el sennor de aquel can non deve pechar por él calonia, segunt del fuero, que en lugar de la calonia deve majar el can, mas non matar por ninguna manera. Mas si por aventura como es dicho el can corvo non levará e lo podrá co(n)seguir el sennor de la vinna, sin calonia lo mate el can. Mas si el can fuyrá, el sennor del can peche la calonia ya avant dicha; e todo esto provando con testigos, como es fuero. E lo que dezimos de la vinna, esti mismo judicio sea judgado del huerto.

647. Del que can ageno matare o linençiare. Encara mando que qual quiere que alán o saueso o galgo ageno matare o linençiare e provado'l fuere, peche XXXª sueldos. E por villano que lobo [perro lobo] matare o carne segudiere a lobo peche XX sueldos, e por podenco peche XV sueldos, e por cáravo [raza de perro] peche X sueldos. E por todos los otros canes, quien los matare e provado'l fuere, peche V sueldos segunt el fuero; si non, por todas estas cosas el que fuere culpado jure solo e sea credido.

648. (De aquel que can matare.)

649. De can que omne mordiere.

661. Del que venado moviere. Mando encara que qual quiere que venado con sus carnes primera mientre moviere, o puerco o çiervo o cabrón o liebre o conejo o perdiz o ad éstas semejantes, sea suya, maguera que [aunque] otro omne o canes agenos o auf agena el venado matare, o caya en ageno engenio, sacada casa [trampa?]. Qual, si alguno fiziere casa pora [para] prender ençebros o otro venado et otro en aquella casa prisiere venado, dé al sennor de aquella casa la meytat de aquel venado e pora sus huebos [necesidades] prenga la otra meytat que finca [queda], segunt del fuero.

663. Del que can matare sobre caça. Otrosí, qual quiere que can de caçador o af agena sobre caça matare o linençiare e provado'l fuere, peche la dupplada por la jura de su sennor; si non, jure solo el blasmado e sea credido.

664. Del que ad af caça tolliere. Decabo, si alguno a can o ad af caça tolliere e provado'l fuere, peche X sueldos e rienda la caça dupplada; si non, jure solo. Et si por aventura aquel can o aquella af por aquello se perdiere e provado'l fuere, peche lo por la jura de su sennor; si non, jure solo el blasmado e sea credido.

666. De venado que sin canes viniere a poblado. Decabo, si el venado sin canes viniere a poblado et allí fuere muerto, quantos que allí sobre vinieren ayan ne su part. E si muger prennada hi fuere, aya'nde dos partes. Mas aquel que primera mientre firiere el venado su fuero aya, como es dicho.

667. (De venado que canes aduxieren a poblado). Decabo, si canes de alguno aduxieren venado a poblado et el caçador non hi fuere, aquellos que al venado primera mientre sobrevinieren farten ne los canes et el venado curien fasta tercer día, segunt del fuero. Mas después del tercer día, si el caçador non viniere, ellos partan las carnes et al caçador alçen el cuero, e los canes sean curiados pora lur sennor.

668. Del que fuere tras venado. Decabo, si alguno tras venado fuere o con canes caçare o con aves e aquel venado en lazo o en ageno engenio cayere, los caçadores prengan el venado e decabo paren el engenio, segunt del fuero. Que si non lo fizieren e provado les fuere, pechen V sueldos, assí como de engenio desparado en las siguientes cosas será dicho; si non, jure solo que el engenio non desparó.

669. (De venado cansado). Otrosí, qual quiere que venado trobare cansado sin canes e provar lo pudiere, por aquel venado non responda a ninguno, segunt del fuero. E si por aventura alguno el venado trobare muerto e dixere que sus canes lo mataron o él enex con sayeta o por otra manera, jure aquel caçador que él o sus canes lo mataron e sea credido et aya su venado por su derecho. Si por aventura jurar non quisiere o non pudiere, non aya el venado por ninguna manera. Mas lo que es dicho de la sayeta, exo mismo sea judgado del venavlo [venablo, lanza corta] o de qual quiere otro fierro de las armas.

Conejo. Escena de caza con perros, en una copia del siglo XIV del Fuero de Teruel.

B fol. 77 r

[GOROSCH, Max (2007): Tiempo de Derecho foral en el sur aragonés: los fueros de Teruel y Albarracín. Tomo II. Zaragoza. Amb el facsímil: El Fuero de Teruel, de Max Gorosch. Stockholm, 1950.] derechoaragones.es


1257 Fuero de Requena

País Valencià

Titullo IIII, 6. Del can o del puerco que danno fiziere. Si can o puerco fiziere danno en la vinna, por cada vid su sennor peche çinco sueldos, pero non peche ninguna calonna el sennor del can que corvo levare, si el corvo toviere dos cobdos en luengo et en el rretorno un cobdo, ca en el logar de la calonna a de ferir el can mas non matarlo, et si corvo non levare, matelo en la vinna, et si lo non pudiere alcançar, peche el sennor del can, asi cornmo dicho es. [Corvo: frenillo que se pone a los perros para que no muerdan.]

Libro 4, Titullo III, 1. De los canes. Qual quier que alano o sahueso o galgo matare, peche çinco maravedis, si fuere venpido por testigos, sinon, jure con un vezino et sea creydo, et quien podenco ageno matare, peche diez mencales, si fuere provado con testigos, sinon, jure solo et sea creydo, et quien can rrustico que lobo matare o que le saguda la carne matare, peche quinze mencales, si le fuere provado con testigos, sinon, jure con un vezino et sea creido, et quien caravo que albollon pueda entrar o sallir matare, peche çinco mencales, si le fuer provado, sinon, jure solo et sea creydo, et por todos los otros canes, asi grandes commo chicos, non peche mas de dos mencales. [Sagudir: arrebatar, recobrir el ganado robado a uno mismo. Albollon: desaguadero de estanques, corrales, patios.]

Libro 4, Titullo III, 2. Del que lisiare algun can. Qual quier que alano o sahueso o podenco o can rustico de lobo lisiare, pechelo asi commo si lo matare, o salvese en esa mesma manera, et qual quier que defendiendose del can lo matare, non peche nada si lo pudiere provar, sinon, jure al sennor del can que lo mato non se defendiendo et peche el coto, commo dicho es de los canes de suso.

Libro 4, Titullo III, 3. Del can que mordiere a algun omne. Si el can mordiere a alguno et el omne non lo pudiere matar, el sennor del can pongalo en poder del querelloso que faga del lo que le ploguiere, si el querelloso lo pudiere provar, sinon, jure el sennor del can con dos de quatro connonbrados et sea creydo, et todo otro danno que can ageno fiziere en casa o fuera de casa, el sennor del can lo peche o ponga el dannador en mano del querelloso, commo dicho es, si el querelloso lo pudiere provar, sinon, jure el sennor del can et ser creido.

Libro 4, Titullo IIII, 1. De los venados et otrosi de los caçadores. Qual quiere que venado moviere del comienço con canes asi commo puerco montes o çiervo o osso o liebre o conejo o perdiz o otra cosa qual quiere, sea suya, maguer que otro omne o can ageno o ave ajena lo matare, o cayere en engenno ajeno, salvo la casa [caça?, trampa?], et quien casa fiziere para tomar venado et otro tomare venado en esa casa, de la meytad al sennor de la casa et la otra meytad sea del caçador. [Mover: levantar la caza, incitar.]

Libro 4, Titullo IIII, 3. Del que matare can. Quien can buscador ageno o ave sobre la caça matare, pechelo por jura de su sennor, et quien el can o el ave lisiare otrosi, pechelo por juri de su sennor.

Libro 4, Titullo IIII, 4. Del que tirare la presa al can. Qual quier que al can o al ave la presa tirare, peche un maravedi et la presa doblada, (et si el can o el ave por aquella ocasion fuere perdida, pechela) por juri de su sennor, et quien en hueste o en otro logar al venado tiriere primeramente aya la cabeça con quanto la oreja alcançare si (puerco fuere), si fuere çiervo aya el cuero, et si fuere osso aya la terdega lomil et de la carne su parte, et quien le defendiere esto, pechelo doblado. [Pechar: pagar. Terdega: túrdiga, tira de pellejo.]

Libro 4, Titullo IIII, 5. Del venado que viniere al poblado sin ningunos canes. Si algun venado viniere al poblado sin canes et alli muriere, todos quantos y vinieren ayan su parte et la muger prennada aya dos partes, et el que primero lo firiere aya, segun el fuero dize de suso.

Libro 4, Titullo IIII, 6. De los canes que troxeren el venado al poblado. Si los cannes troxeren el venado al poblado non seyendo y el caçador, aquellos que sobrevinieren a el çeven los canes et guarden el venado fasta al terçero dia, et despues del terçero dia partan la carne et guarden el cuero para su duenno.

Libro 4, Titullo IIII, 7. Del venado que cayere en lazo. Si alguno en siguiendo al venado o la prenda con canes cayere en lazo o en engenno ageno, prendalo el seguidor et sobre esto pare el engenno, et si lo non liziere, peche el coto que dicho es del engenno despirado.

Libro 4, Titullo IIII, 8. Del venado cansado. Qual quier que venado fallare cansado sin canes non rresponda por el, et si muerto lo fallare et otro caçador dixere que sus canes lo mataron o el mesmo con la saeta, jure el caçador con un vezino por el çiervo et por el osso et por la corça et por otros venados, jure solo et sea creydo et aya el venado, et si jurar non quisiere o non pudiere, non le sea dado.

Libro 4, Titullo VI, 2. De la soldada del pastor. La soldada del pastor (sin) esto, aya el siedmo de los corderos, et el siedmo del queso, et el siedmo de la lana de las ovejas manneras et de los corderos, et el sennor de a su pastor et al rrabadan et al cabannero por annahaga ocho cafizes de pan, la meytad de lo uno et la meytad de lo otro, et el sennor goviernelos sus canes, et el rrabadan et el cabannero aya la soldada que pleytearen con sus sennores, et el sennor de al pastor toda su annahaga fasta la fiesta de sant martin, et si non çe la diere, el pastor conprela et depues el sennor deçela por jura del pastor, si non çe lo creyere por su palabra llana, otrosi, el pastor aya dos sueldos para enrredar las avarcas et quatro pellejos para fazer çamarra vellosa. [Siedmo: séptimo, la séptima parte. Manneras: estériles. Rrabadan: rabadán, mayoral de una cabaña. Annahaga: anafaga, sueldo que percibe el hortelano, yuguero, pastor, cabrarizo, rabadán y cabañero.]

Apéndice. Carta que dio el rrey don Sancho en mejora del fuero de Cuenca. 11. De la bestia o del can que faze danno. Otrosi, a lo que dezides de la bestia o del can que faze danno et non se puede provar et que el sennor non sea tenido a jurar, esto vos otorgo, et si fuera provado, que de al dannador o que enmiende el danno.

Glosario. Alano: clase de perro cruce de dogo y lebrel. Caravo: clase de perro. Galgo: case de perro de caza.

[DOMINGO IRANZO, Eugenio (2008): El fuero de Requena (14 de agosto de 1257, por Alfonso X de Castilla). Ed. Ayuntamiento de Requena, Archivo Municipal de Requena y Centro de Estudios Requenenses. Colección Fuentes documentales de Requena y su Tierra, 2. Requena, Valencia.] requena.es


1312-1350 Reinado de Alfonso XI

Murcia

De la abundante caza, mayor y menor, en el reino de Murcia tenemos numerosos testimonios de los siglos XIII, XIV y XV. Especialmente el libro de la montería, de Alfonso XI, que en lo que se refiere al término municipal de Murcia, menciona en sus cercanías la rambla de los Aguzadores "que es buen monte de puerco en invierno"; lo mismo dice de la sierra de Carrascoy, o de la de Espuña "que es buen monte de osos et de puerco en invierno"; en la isla Grosa "hay en ella muchos venados", y en las tierras bajas son muchas las ocasiones en que se cita la caza de venados, encebra*, corzos, gamos y jabalíes. [...]

La prohibición por entonces no es sólo para la caza mayor, pues la veda y los inconvenientes puestos para la menor van creando muchas dificultades. Las medidas legislativas del Concejo murciano en el siglo XIV van aumentando las prohibiciones. Algunas de ellas son así: "Ningún caçador non sea osado de caçar conejos en verano, es a saber, de la Pascua Florida fasta la fiesta de Sant Miguel de setienbre, por razón que se pierde la caça e las pieles e torna a gran daño. Et si algunos lo fizieren, pierdan la caça e pechen por caloñia por cada vez cinco maravedís". A ello se añadió "otrosí, que ninguno non sea osado de conprar caça para revenderla, mas los caçadores que la caçaren la vendan o la fagan vender a las mugeres o a sus conpañas, e que la vendan e la tengan todavía para vender en la plaça de Sant Bartolomé e non en otro lugar". Igualmente se prohibía a los cazadores el que "non caçen con perro nocharniego".

Por otra parte "ninguno omes estrangeros que non fueren vezinos desta cibdad non sean osados de caçar en nuestros términos de Murcia sin licencia e actoridat de los jurados... so pena de veinte maravedís e que perdiesen la caça e los furones e los canes". Lo mismo sucedía al "pastor estraño que llevare podenco o furón. Otrosí, que qualquier que acabdare madriguera alguna, que peche de pena sesenta maravedís". Otras muchas medidas y acuerdos concejiles fueron regulando la caza en el transcurso de los siglos XIV y XV.

En octubre de 1484, ocho de los principales vecinos de Murcia, de los más acaudalados de la ciudad, en representación, según decían de otros muchos, elevaron por escrito una queja ante el Consejo contra los moros que vivían en Alcantarilla y Puebla de Soto. Manifestaban que estos mudéjares, formando compañías y con numerosos galgos, cazaban liebres en el campo de Sangonera, de tal modo, que todos juntos "talan la caça", y cuando los cristianos querían "aver algun deporte" saliendo a cazar, no encontraban ninguna liebre por mucho que anduvieran, porque "la tienen segada los moros". La protesta estaba basada en que consideraban que el ejercicio de la caza no era propio para los moros, sino para los caballeros, como ellos, para "personas honrradas", y suplicaban el que se dieran órdenes prohibitivas, el que no se permitiera a los moros el practicar el "exercicio" de la caza. Malos tiempos corrían ya para los mudéjares, más aún cuando la guerra de Granada, la definitiva, había ya comenzado. Naturalmente, el acuerdo concejil de 30 de octubre de dicho año fue el vedar a los moros la caza de liebres con galgos y redes, bajo pena de seiscientos maravedís, a distribuir por mitad entre los acusadores y los ejecutores. Y por si esta medida no era suficiente, para darle mayor efectividad a la prohibición y a la vez satisfacer a los poderosos peticionarios, se nombraban como ejecutores a Rodrigo Escortell y Francisco Pedriñán, precisamente dos de los ocho firmantes de la denuncia. [A continuación, incluye el texto de la denuncia.]

No era sólo el concejo de Murcia el que se preocupa de mantener cotos de caza para su uso exclusivo, pues puesto de acuerdo con el de Cartagena, prohibieron la caza de conejos, perdices y liebres con podencos, galgos o cualquier otro modo en una dehesa común de ambos municipios, en la rambla del Albujón, en que se señalaban como límites el "torrejón del Alhorra hasta el camino de Cartagena".

[TORRES FONTES, Juan (1984): La caza, deporte y privilegio, pp.35-39. En Estampas de la vida en Murcia en el reinado de los Reyes Católicos. Nº 012, artículo 004. Murcia.] regmurcia.com


1580 Onofre Pou

Catalunya

Del bestiar menut, y coses de pastors:

[...]

Lo mosti del ganado.

Lo collar del mostí. [...] (fulles 29-30)

Dels goços:

[...]

Gos.

Llebrer, o galgo.

Gos de aygua.

Gos de mostra.

Ala.

Gos de ajuda.

Gos de la horta.

Gos de falda, o brinxer.

Gos qui balla.

Gos de casa.

Gos del ganado.

Lo collar del gos, ab molts claus.

Gos qui de sí matex va a caça y la aporta en casa.

Los cucs que sels fan en les orelles.

Lladrar.

Gruñir, y roncar.

Les rugues del nas.

Mossegar.

Despedaçar.

Sentir de rastre. [...] (fulla 45)

*No transcribim la traducció en llatí

[POU, Onofre (1580): Iesus: Thesaurus Puerilis. Authore Onophrio Povio Gerundensi Artium Doctore. Apud Ioannem Paulum Menescal. Barcinone.] books.google.es


1644 Alonso Martínez de Espinar

Reino de Castilla

CAPÍTULO XXI. Del amor y fidelidad que el perro tiene con el hombre por instrumento de caza. [...] En cada provincia hacen los perros a diferentes costumbres en los modos de caza, conforme el cuerpo y calidad que ellos tienen. Los mayores perros son los lebreles; cébanlos en venados, jabalíes y osos; la hechura del cuerpo del lebrel ha de ser muy delgado, grandes ojos, la cabeza larga, cenceño y de mucha ligereza. El talle del alano ha de ser mucho más cargado que el lebrel, el hocico romo, la frente ancha y levantada, los ojos hundidos y sangrientos, el mirar espantoso, el cuello corto y ancho; son éstos de tan grande fortaleza, que rinden un animal tan valiente y feroz como es un toro, y de tanto mayor cuerpo que él, y a este peso otro cualquier animal; los dogos tienen estas mismas señales, sino que son más cortos y membrudos, tienen la cola más corta y con más pelo. Hay otros perros, que llamamos mastines, que son tan grandes de cuerpo como los dichos; críanlos para guarda del ganado, tienen gran cuello y fuertes pechos de medio cuerpo atrás; son cenceños, tienen mucha fuerza y ligereza, son muy valientes, pues en los desiertos montes siguen los lobos, defendiendo no lleguen al ganado, y mano a mano pelean con ellos y los matan, en que se conoce su mucha valentía, pues rinden tan fieros animales; y para este efecto son de grandísima utilidad y provecho a los ganaderos, que si no fuera por ellos, no se pudiera conservar el ganado. Hay otros perros no tan grandes ni tan membrudos; llámanse galgos; matan éstos las liebres en la carrera, que son tan ligeros, que las alcanzan; y cebados en gamos y venados, hacen lo mismo; los que se crían en España son aventajados en ligereza a cuantos hoy se conocen. [...] Hay otros que se llaman conejeros, que son muy ligeros, aunque no tanto como los galgos: tienen el hocico agudo y la cabeza ancha, las orejas como lobo, derechas arriba; la cola muy enroscada y poblada de pelo por lo bajo; son éstos, muy mañosos y sutiles y de grandísimo rastro; matan los conejos en los más espesos jarales, cosa que parece imposible, y cazan asimismo de noche las liebres, lo que no hacen los galgos, porque no son de tanto viento y rastro como éstos, ni sufren tanto el trabajo. Hay otros que llaman sabuesos, y de estas dos castas, unos de menos agilidad que otros, porque son mucho más pesados; a éstos llamamos navarros o franceses, porque la casta es de Francia, como la de los frisones; [...] los sabuesos de España son más ligeros que los que arriba dijimos. [...] Hay otros perros, que llamamos de muestra, que buscan y paran las perdices; son muy doblados y de mucha fortaleza y agilidad. Hay otros, que llamamos (perros) de agua: entran en ella y sacan las aves, que les matan; son muy fuertes, al modo de los sabuesos navarros; tienen el pelo crespo, largo y vedejudo, y las orejas muy anchas. Hay otros, entre mastines y podencos, que llamamos de alimañas; son de mucho provecho a sus dueños en los montes y sotos donde se crían conejos, porque de día y de noche con ellos no dejan gato montés, zorra, turón y patialbillo, y otras sabandijas que hacen daño en la caza, que estos perros no la matan, que no corren ni ladran a otra cosa que estos animales, que son enemigos de ella; y cuando no la pueden haber a las manos, ladran y enseñan al dueño dónde están encerrados, y de esta manera las halla y mata. Hay otros perros, que llaman de encarbo y ajeo [sic], con que se matan las perdices; los unos de éstos las aseguran andándose a la redonda de ellas, para que no se levanten, éstos son los de ajeo. Los de encarbo las buscan como los perros de muestra y, en hallándolas, las persiguen hasta que las levantan. Estos modos de caza se dirán adelante en el capítulo que les tocare. Hay otros perrillos, que llaman zorreros; éstos son muy pequeños y encrespadillos, tienen las orejas muy grandes, la cola muy enroscada encima del lomo, son algo vedejudillos [vedijudo: el que tiene el pelo encrespado, o en vedijas], persiguen las zorras y gatos monteses, y los tejones y turones; son muy valientes, grandes mordedores; entran en las cuevas de estos animales y allí los ladran y muerden, hasta que los matan o hacen salir fuera, y cebados éstos en jabalíes, los persiguen y rastrean como los sabuesos. (pp.60-62)

CAPÍTULO XXII. De qué edad se han de empezar a enseñar los perros en la caza que han de seguir, según su raza. [...] (pp.62-64)

CAPÍTULO XXIII. Que el buen ballestero hace buen sabueso. [...] (pp.64-65)

CAPÍTULO XXIV. De las astucias y lealtad del sabueso. [...] Crió Dios todas las cosas para el servicio del hombre; pero con su trabajo le hizo señor de ellas, para darle a entender cuán limitado es el poder que tiene; [...] (el hombre) hizo redes que sacasen los peces de las profundidades de las aguas, enseñó aves; [...] para los animales tuviera esto grande dificultad, particularmente para los bravos y feroces; [...] el león, tigre, oso, jabalí y otros no lo son (esclavos del hombre); [...] mas contra sus astucias, breñas y montañas crió [sic] Dios al perro, fiel amigo del hombre; el cual, si fuera silvestre, con dificultad se matara esta caza, y es tan leal, que con su trabajo le hace fácil lo imposible. [...] (pp.65-66)

CAPÍTULO XXV. Cómo el sabueso hace que sepa el hombre los montes, como sabe la caza. Es de tanta importancia al ballestero el sabueso, que sin él no pudiera ejercer la montería ni alcanzara a saber dónde había de hallar la caza ni dónde aguardarla para matarla, y el sabueso se lo facilita y le hace que sepa los montes por menudo, como ella los sabe, que siguiéndola por la traílla conoce los caminos que toma, halla donde se encama y los pasos que tiene en las espesuras para ir de una querencia a otra, ya cuando se recoge a ellas, ya cuando las deja y va a buscar su sustento; halla asimismo los bañaderos y aguas que toman los jabalíes y demás caza mayor, que todo esto suele estar en las mayores espesuras, y conoce por lo referido la querencia de los animales, que no tienen todos una misma habitación, que el jabalí se encama en diferente parte que el venado, y éste en diferente que el gamo. [...] (pp.66-67)

CAPÍTULO XXVI. Del olfato del perro y cómo se prueba que las reses son de diferente olor unas de otras, siendo de una misma especie. [...] El sabueso no halla dificultad en conocer y apartar una res de otra por el olfato, como con la vista conociera, y apartara un hombre una cosa blanca entre otras negras. Donde más conocen esta verdad y tienen confianza de la que hallan en el sabueso, es en Alemania, Francia e Inglaterra, donde se mata la caza a fuerza del seguimiento de ellos. Allí conciertan el ciervo y le sueltan los perros, y el de traílla le va siguiendo por ella; lo cual hace desde la mañana a la noche, sin perderle, aunque vea otros muchos y se meta el que sigue entre ellos, no hace caso de otro rastro ni de las mismas reses, como está dicho, hasta que le matan el que lleva. (pp.67-69)

CAPÍTULO XXVII. En que se prueba que lo menos que hacen los perros es sacar las reses heridas. [...] (pp.69-72)

CAPÍTULO XXVIII. De las curas de los perros. [...] Cuando hay herida en la cabeza. [...] se le han de ir dando los puntos que hubiere menester;. [...] encima de ella se han de echar estos polvos: de hojas de murta, de hojas de oliva, de hojas de encina, de hojas de nísperos, de llantén, de cortezas de palma y de harina de cebada, tanto de uno como de otro; cada uno de estos polvos curará la herida, pero cuantos más fueren juntos, con más presteza; sobre ellos se han de poner estopas mojadas en vino caliente, y encima de ellas otras secas, y atárselo de manera que no se quite la ligadura de su lugar. [...] Cuando a los perros les da sarna y se les cae el pelo, se les ha de curar con este ungüento: tomar almartaga, albayalde y azarcón, de cada cosa una cuarta, y media onza de tuere y una de alheña; esto se ha de moler y cerner, y tomar una libra de unto de puerco y majarlo en un almirez hasta que esté muy blando, y echarle dos onzas de azogue y volverlo a machacar hasta que el unto se ponga de color cárdeno, que esté el azogue bien incorporado en ello, y luego echarle los dichos polvos y volverlo a machacar, y se le ha de ir echando vinagre muy fuerte, para que no se ponga duro y venga a quedar como un ungüento blando. En este estado se le ha de echar un poco de hollín, volviéndolo a moler; con este ungÜento se ha de untar al perro una vez cada día, habiéndole lavado primero con agua tibia y jabón. Otra receta. Hase de poner el perro al sol el día que calienta muy bien, desde las diez hasta las dos de la tarde, y untarle con aceite de comer, y después tomar tayafín molido y cernido, y echarle estos polvos encima de la sarna, y estése de esta manera aquel día, y después lavarle con agua tibia; y en estando enjuto, volverle a lavar segunda vez con agua lo más caliente que él la pueda sufrir, y en estando bien enjuto, tornarle al sol y untarle con aceite y echarle los dichos polvos; esto se ha de hacer tres o cuatro veces. Otra receta. Tomar una onza de poleo y media de pimienta y una de piedra de azufre; esto molido y cernido, con una onza de cera y otra de aceite, den un hervor hasta que se haga un ungüento, y tener lavado el perro con jabón y agua caliente, y en estando enjuto, untarle y ponerle a lsol todo el día. Asimismo untar el perro con aceite de enebro, y de comer, tres veces, y ponerle al sol, y quedará limpio. (pp.72-77)

[Las plantas citadas falta pasarlas a la especie correpondiente, alguna de las cuales parece tarea complicada; cita también; sigue citando otras presuntas plantas: resina de pino, albayalde, azaro, harina de yeros, polvos de alumbre (mineral) y albín, polvos de alarguez, macías, cortezas de granada, cabezas de rosas, galbano, albayalde, zumaque, manzanilla, garrancho de jara o de otro palo, inforbio, cebada, yeros, azafrán, ázaro molido, incienso, almáciga, nuez de ciprés, bolarménico (mineral), harina de trigo, ázaro.]

LIBRO TERCERO - CAPÍTULO I. Del águila y sus propiedades y de otras aves de presa. La reina de las aves es el águila; tiene propiedades nobles; la mayor es no ser envidiosa; no les quita a otra ninguna su sustento, porque ella tiene valor y agilidad para buscarlo. Tiene el águila los huesos con poca médula; los ojos muy encendidos, el pico grueso y corvo, y las manos grandes, las uñas negras y muy fuertes y agudas; es calzada de pluma hasta donde se empiezan a dividir los dedos; en esto se diferencia de las demás aves y casta de águilas que a sola ésta la llamamos real o caudal. [...] En El Pardo, bosque de su Majestad, salió la Señora Reina Doña Margarita, N. Señora, de gloriosa memoria, una mañana a pasear por el monte cerca de la Real Casa, y el Rey andaba cazando de la otra parte del río, y vimos bajar una águila a la tierra y hacer presa; creíamos había cogido algún conejo o liebre; un compañero mío, ballestero de su Majestad, pasó la ribera por quitársela, y la halló con una perrilla en las uñas con un collar de cascabeles de plata. Era de la Reina N. Señora, que la estimaba en mucho, por haberla enviado de Flandes la Señora Infanta Doña Isabel, que está en gloria. Era algo mayor que una liebre, el color aplomado; andaba tras los conejos y apartóse de la gente y murió a manos del águila; y cuando llegó el ballestero, que se llamaba Estacio García, le había comido el corazón, abriéndola con el pico por debajo del brazo, y de esta manera vio su Majestad y los que allí asistíamos, y no hay que admirar que una águila haga esto, pues cada día vemos que matan los cervatillos y gameznos nuevos. [...] Mátanse también armándoles una red en la tierra; pónenles en ella alguna paloma, y cayendo a ella o a carne que tiene allí algún perro o cosa tal. [...] (pp.183-185)

LIBRO TERCERO - CAPÍTULO XIX. De la picaza. [...] Mudan muchas veces la voz, imitando muy al vivo las humanas y las de los animales, como el relinchar de los caballos, ladrar y aullar de los perros, balar de los corderillos, mugir de los bueyes y silbar de los pastores. [...] (p.197)

LIBRO TERCERO - CAPÍTULO XXXVI. De los modos que hay de cazar las perdices. [...] Asimismo se cazan estas aves con unos perrillos, que llaman de ageo; que son del tamaño de una zorra y de su mismo color o alobunadillos; búscanlas por la mañana y a la tarde, en las horas que pastan; en hallándolas el perro, se aparta de ellas, y a su vista se anda, atajándolas por todas partes, revolcándose de manera que ellas no se hallen apremiadas; con la cual se juntan y andan ageando [quejido 'aj, aj, aj' de la perdiz] azoradas del perro, que piensan que es zorra, no se amedrentan ni huyen. [...] También hay otros perrillos al modo de los pasados, que llaman de encarbo; éstos buscan las perdices en tierras de montes altos y huecos de encinares o pinos y olivares, tierra que por lo bajo se arrasa y sin monte en que se puedan esconder. [...] Mátanse con el arcabuz volando, y por esta causa ya no las hay en tanto número como las había antes, ni hay tales perros de muestra que las busquen y paren con tanta maestría, que con ballestas les mataban gran cantidad de ellas. En aquel tiempo eran diestrísimos los cazadores, los cuales hoy faltan, que como se mata la caza con más facilidad, nadie quiere gastar el tiempo en enseñar perros, puesto que no se han de tirar las perdices en la tierra, y no se aprovecha el hombre de ellos más de para que le levanten la caza, y esto no le cuesta mucho trabajo, que el perro de su natural la sigue. Pero porque de todo punto no se olvide esta caza, que en sus principios fue tan ejercitada, y que tiene algunos primores, que el curioso se holgará de saber, haré de ella el capítulo siguiente. (pp.218-223)

LIBRO TERCERO - CAPÍTULO XXXVII. De la caza del perro de muestra. Entre los muchos modos que hay de matar las perdices, el que generalmente parece de más gusto al cazador es ver las diligencias que hace un perro para hallarlas, que este animal es de grandísimo trabajo y es su aliento y agilidad tan grande, que desde la mañana a la noche no dejan de correr. [...] A los blancos y encerados aguarda comúnmente mejor la caza, que no hay animal blanco a quien ella tema, ni que la espante como el lobo y zorra y gato montés; y asimismo los que son oscuros de pelo, en tierra de monte se desaparecen muchas veces de su dueño y suele gastar mucho tiempo en andarlos a buscar. (pp.224-229)

LIBRO TERCERO - CAPÍTULO XXXVIII. Del buey: su modo de cazar con el de cabestrillo. Ya hemos dicho algo de lo mucho que hay en la ballestaría y montería, y de la caza del perro de muestra, diremos ahora cómo se mata la caza mayor y menor con el buey, pues se ejecuta con arcabuz o ballesta. [...] (pp.229-233)

[MARTÍNEZ DE ESPINAR, Alonso (1644): Arte de Ballestería y Montería, escrita con méthodo, para escusar la fatiga que occasiona la ignorancia. Alonso Martínez de Espinar, que da el Arcabuz a su Magestad y Aiuda de Cámara del Príncipe Nuestro Señor. En la Emprenta Real. Año de 1644. Madrid.] books.google.es


1726-1739 Diccionario de Autoridades

Corona de Castilla

AGUJETA. s. f. La tira ò corréa de la piel del perro ò carnéro curtída y adobáda, con un herréte en cada punta, que sirve para atacar los calzónes, jubónes y otras cosas: y tambien se hacen de seda, colónia, hilo, ò lana para el mismo uso. Lat. Ligula adstrictoria. QUEV. Tacañ. cap. 13. Compréle del huespéd tres agujétas y atacóse. GONG. Rom. 4. burl.
En esto llegó Gaiféros
atando las agujétas.

[REAL ACADEMIA ESPAÑOLA (1726-1739). Diccionario de la Lengua Castellana en que se explica el verdadero sentido de las voces, su naturaleza y calidad, con las phrases o modos de hablar, los proverbios o refranes, y otras cosas convenientes al uso de la lengua. Tomo I (A-B), Tomo II (C), Tomo III (D-F), Tomo IV (G-N), Tomo V (O-R), Tomo VI (S-Z).] Buscador online (Diccionario de Autoridades): apps2.rae.es


1754 Agustín Calvo Pinto

España

Gago fue el inventor de la Montería a cavallo. Los de a cavallo son quatro, han de ser bien nacidos, de buenas y honestas costumbres, muy capaces en el conocimiento en el campo, de buena disposición, y diestros en el manejo de los Cavallos, inteligentes en todo género de Perros: Sabuesos, Ventores, de Presa, Lebreles y Galgos. Lo demás de su cargo se dirá en el Capítulo que toque. (p.5)

Los mozos de Trahilla, a cuyo cargo están los Perros, los han de tner muy limpios y tratar con blandura, y especial cuidado de enseñarles que sean humildes, para que se detengan quando sirven. Cuiden mucho tengan la bebidea limpia, fresca y sin tassa, la cama sea limpia y de poco abrigo. Quando vengan de caza expeados, los curarán las grietas con agua de zumaque, o vinagre y sal; y para que esto haga mejor efecto, los pondrán, hasta que vuelvan a salir, unas zapatillas de cordován. (p.16)

De los pertrechos de caza. [...] Redes de mallas grandes para Liebres, con estacas de punta de hierro; Capillos para Conejos, Perchas para Perdices; Lazos de alambre para Liebres y Conejos; Señuelos para Palomas, Reclamos para Perdices; Reclamos de Codornices de fuelle y de bolsa; Corneta o Reclamo para Venados; Chillos para los Conejos; Perros, Collares y Cordeles para trahillarlos; Cuchillos de Monte, Bayonetas, Azadones, Redes de cáñamo, Quendas, Estacones de palo y hierro, para que entren los de palo en terreno fuerte; Palos largos de pino para apuntalar las Redes; Telas de lienzo, Varales con la punta de hierro, para clavarlos; Urones [Hurones] (a estos, para que sean valientes, se les dé de comer queso rallado con agua caliente, porque la leche y los huevos les afloxa). Frenillos de hilo para ponerlos; Talega o Corcho para llevarlos (cazan a los ochenta días). El Urón ha de ser mozo, porque los viejos son tardos para salir. El axioma vulgar nos da esta doctrina: "El Perro viejo, el Urón mozo, y el Cazador cojo". Siempre es mejor cazar con Perro hecho, porque cazan más quietos y se asseguran en el rastro, no rompen las muestras ni las hacen falsas. El Cazador cojo quiere decir, que se caze muy despacio, arando la tierra y mirando con cuidado las matas, sin ir descuidado; que donde no se piensa, salta la Liebre. Dícese de la Liebre y no de otra caza porque estas suelen estar echadas en los rasos y el Cazador en saliendo del Monte, suele echarse el Alcabuz al hombro, va descuidado y se queda en blanco. (p.26)

Señales de viento [...] Quando los Perros se revuelcan y estriegan a menudo. (p.45)

De la caza de Javalíes.[...] Los Ojeadores batirán desde la cuerda de la Sierra, y vendrán estrechando la Manga, hasta que se queden abrazando los puestos; los Perros de las paradas, un poco retirados en la juntura de los Arroyos, y otros en las faldas, a los Perros de Presa se pondrá en el cuello unos sombreros sin copa, que es la mayor defensa que se ha discurrido, para que los Javalíes no les ofendan, los que estén en los puestos ha de ser con silencio, pues oye tanto este Animal, que Vélez 'de Animales', refiere en su verídica y magistral Historia, que oye nacer la yerva. Si algún Tirador sale del puesto tras algún Javalí herido, no lo haga por barrancos, pues si retrocede se le llevará, sígale por lo más alto y logrará evitar el riesgo, y atalayarle mejor; si le han asido los Perros, éntrele por detrás, levantándole las patas, y le sujetará sin riesgo.[...] Quando un Perro siente un Javalí en la cama, llama tímido; y quando es hembra, llama con arrogancia. El Javalí viene y se va a encamar pico a viento, y se encama rabo a viento. (pp.214-219)

De la caza de Conejos y su naturaleza. [...] Cázanse con Lazos de clin [crin] y alambre, poniéndolos en las veredas junto a los terrizos; cázanse también con Perro Perdiguero y Alcabuz (el que los mata a la primera carrera entre tomillos, es buen Tirador). Se buscarán el Invierno en los Tomillares abrigados, y el Verano en las márgenes de los Arroyos [...] (pp.245-248)

[CALVO PINTO, Agustín (1754): Silva Venatoria. Modo de cazar todo género de Aves y Animales, su naturaleza, virtudes y noticias de los temporales. Su autor, D. Agustín Calvo Pinto y Velarde, Montero de a cavallo de su Magestad. Imprenta de los Herederos de Don Agustín de Gordejuela y Sierra. Año de 1754. Madrid.] books.google.es


1764 Ros

País Valencià

Alà, alano, perro.

Gòs, perro: animal doméstico y familiar de que hay muchas especies, y todos ellos ladran. Gòsos, perros. Gòsa, perra, Gòses, perras.

Gòs abelloner, gozque: perro pequeño que solo sirve de ladrar a los que passan o a los que van a entrar en alguna casa.

Gòsa que và en amòr, u cajònda, perra que va salida.

Mostí, matín: perro grande y fornido; se tiene su casta por mezcla de perro y lobo.

[ROS, Carlos (1764): Diccionario Valenciano-Castellano, escrito por Carlos Ros, Notario y Escrivano público, por Autoridades Apostólica, y Real, natural de esta muy Noble Insigne, Lealíssima, y Coronada Ciudad de Valencia. En Valencia. En la Imprenta de Benito Monfort, junto al Hospital de los Estudiantes. Año 1764.] books.google.es


1765 Nicolás Fernández de Moratín

España

I - XLII.

Los Gamos apetecen las llanadas,

huye el Lobo a los rudos peñascales,

se acoge a las malezas intrincadas

el Puerco, y los frondosos huecadales,

seguidos de Sabuesos y Ventores*,

procuran los Venados voladores.

*Perro ventor: perro de caza que sigue a esta por el olfato y el viento (RAE)

II - XLV-XLVII.

Ni ha de costarse el último cuidado

la cría de los Perros; ante todos

elige el blanco, y porque eviten de mil modos

la rabia, harás de verlos nacer pueda

el signo Aquario, y Géminis de Leda.

Y con su inclinación, y la enseñanza

los harás diestros; uno al Ciervo sigue,

otro a la Zorra, o Puerco se abalanza,

otro a la Liebre, al Lobo otro persigue,

uno los anchos ríos atraviesa,

otros de sangre son, y otros de presa.

Luego que los Cachorros la luz viesen,

y empiecen a correr, un Gato vean,

con carne, y quando todos le siguiesen,

de aquellos que más ladran, y jadean,

saca el mayor, y es bien le engolosines

con carne de la Caza a que le inclines.

III - XXXIII.

Si tronó en el Invierno a la mañana,

o más que lo que suele en Primavera,

y el eco se perdió de la campana;

o de Aracnes la tela muy lijera

voló, y los Perros a estregarse acuden,

las Ánades, y Gansos se sacuden.

III - XLV.

En la quajada nieve el rastro avisa

a las Perras Albanias y Laconias

si el Lobo, Gamo, o Liebre huyó deprisa,

u de Thracia las Grullas Estrimonias;

manda entonces, que usando su exercicio

cierna los plomos líquidos Mauricio.

III - LIII.

Mas si al tiempo que el Toro (a Agenor fiero)

con los dorados cuernos relucientes

abre al año las puertas, y el frontero

Can le cede, y se esconde a nuestras gentes

la Oveja escupe mucho, y tose, en vano

templarás los incendios del Verano.

IV - XIX.

Al Pollo de agua al Sol el diestro tira,

y a las ardientes Ánades nevando,

el Perro de aguas los estanques gyra

a nado, quando allí se están bañando,

y desde un Chozo vuelque tu escopeta

la Avefría, Alabanco y la Zarceta.

V - XIV-XV. [Sobre el conejo]

Mas la Naturaleza ha dividido

en sexos lo viviente; en las fragosas

lomas el Perdiguero le ha cogido;

y las Liebres manjar de las hermosas,

de blancas, pardas y tostadas pieles

del color de las uvas moscateles.

Cazar el diestro suele en Primaveras

en los Panes crecidos, o criando

en las recién segadas rastrojeras;

debajo de las cepas, o bien quando

al alcanzarlas en llano, oh Galgo llegas,

o con redes tirazas, y albanegas.

V - XIX.

Ni serás tú en mis versos no aplaudido,

Oh animal muy astuto* que rociando

detienes al Basete* que ha seguIdo;

así en las sucias armas confiando,

al León fiero, horror de su distrito

desprecia el pequeñuelo Mapurito*.

*Animal astuto: zorro

*Basete: perro

*Mapurito: mofeta (RAE)

V - XXV.

De Saboya los célebres Sabuesos

siguen al Puerco Javalí cerdoso,

cuyas navajas de tajantes huesos

los parte como alfange riguroso;

despanzorra un Caballo de alta fama

qual Toro de mil libras de Jarama.

V - XXVIII-XXX. [Sobre el jabalí]

Tímidos los Monteros, y Lebreles,

y Mastines de presa con collares

de sombrero dudando, aunque fieles;

el de gredosos barros espaldares,

y de peto se armó cota más fina,

que de Argel celebrada jacerina.

Dicen que un tiempo le infundió el Dios Marte

tanta ferocidad quando zeloso

de en los brazos (o Venus) encontrarte

de tu Adonis, galán Muchacho hermoso

del Javalí visto brutal figura

poblándose la piel de cerda dura.

V - XLI. [Sobre el Ciervo]

Mas el fino Lebrel distingue astuto

al que de su cañón dio el pelotazo,

o en hondas huellas del herido bruto,

o en que agitados el pulmón, y el brazo

más efluvios exhala el sobre-aliento,

que a la seca nariz le traxo el viento.

V - LX. [Perros]

Con dos hijos Harpía y la engendrada

Nape de un Lobo, y Prerels ligero,

Asbolo con Lyscisca, acompañada

de su hermano Cyprion, y Hylactor fiero,

el muy bravo Lacón, y la peluda

Lachne, a quien Tigre y Lelape la ayuda.

V - LXVIII.

Ni por qué callaré como se caza

el pardo Lobo de ojos relucientes,

y abierta boca, con que despedaza,

qué aguza con orégano los dientes?

tú con Bracos, Lebreles y Golosos,

y de hierro con zepos espinosos.

V - LXXIV-LXXV.

Pero el ingrato amor ha prohibido

echar Perro a la Loba, pues del dueño

se olvida, y la enamora en lo escondido;

yo a no fiar en lealtad te enseño

con su exemplo del hombre más honrado,

si es de alguna pasión muy dominado.

Mas el Cazador diestro la Lebrela

fuerte con prontitud desatrahíla,

y en su alcance no corre, sino vuela;

ni tiene que causarte maravilla,

que a ser posible, inquietarán los Cielos

las hembras instigadas de los zelos.

VI - XX-XXI.

En los grandes arcones conducida

espera ser escándalo del monte,

y la Tropa auxiliar muy atrevida

de Perros, de quien tiembla el horizonte,

con Mastines que arrastran grandes reses,

los anhelantes Dogos irlandeses.

Inquieta la Perlucha forcejeando

casi rompe el collar, fina Lebrela,

que está las blancas presas demostrando,

con la piel del color de la canela

que Pizarro encontró, manchada a trechos

de blanco, y las pesuñas [sic], y los pechos.

De tal casta, pelage y excelencia

fue aquel famoso Perro su ascendiente,

que sirvió al Arcediano de Palencia,

llamado Bruto, y siendo tan valiente,

para dexar sus miembros bien pagados

contaron por millares los ducados.

Ni tu gran magnitud será callada

de mis versos, Sultán, Perro atrevido,

por queien la altivez Turca es imitada;

de hermosa capa blanca te ha vestido

Naturaleza, y porque te adornaras

de grandes manchas bárcenas y claras.

Y las dos Perdigueras, ambas diestras,

la Mona con la Linda van travadas;

las dos en toda Caza muy maestras;

y tú, * a quien las moliendas celebradas

de Caracas dan nombre, que derrama

de Guayaquil y Maracaybo fama.

*Chocolate Perro de S. A.

[FERNÁNDEZ DE MORATÍN, Nicolás (1765): La Diana, o Arte de la Caza: Poema dedicado al Serenísimo Señor D. Luis Antonio Jayme de Borbón, Infante de las Españas, etc. Por Don Nicolás Fernández de Moratín, Criado de la Reyna Madre Nuestra Señora. Oficina de Miguel Escribano, Año de 1765. Madrid.] books.google.es


1782 Francisco Dieste

Reino de Aragón

Son los Lobos por su naturaleza, insociables, pero sin embargo, algunas veces se juntan convocándose con recios aullidos, y es, o para acometer a otro animal muy grande, o para deshacerse de algún mastín que los incomoda; y para esto, el más fuerte de ellos suele hacer ruido a la puerta del corral, a fin que salga el perro, en cuyo caso huye aquel, y siendo natural que lo siga el perro, otro, u otros Lobos, que quedan reservados, acometen por detrás y acaban con él. [...] Así como todos los Perros repugnan perseguir al Lobo, al contrario, todos tienen increíble inclinación a perseguir las Zorras; los más apropósito para incomodarlas, aunque se oculten en sus cuevas, son los Zorreros de pies torcidos, y mucho más si tienen hijuelos, por cuyo medio las esperan los Cazadores, hasta que las hostigan los Perros y hacen salir, y entonces las disparan; y es una muerte muy importante y la más obsequiosa al público, por los gravísimos daños que se evita.

[DIESTE Y BUIL, Francisco (1782): Tratado económico dividido en tres discursos. I. Crianza de gallinas, y considerables utilidades, que producen a su dueño. II. Compra de primales para venderlos al año siguiente por Carneros. III. Modo de procurar la extinción de Fieras perjudiciales al Ganado, y aves domésticas, y que las de rapiña lo sean menos. [pp.190-230] Su autor, D. Francisco Dieste y Buil, Vecino de la Villa de Lanaja, Diputado y Apoderado General de el Cuerpo de Ganaderos de las Montañas y Tierra llana del Reyno de Aragón. Socio de su Real Sociedad de Amigos del País, a quien lo dedica. En Zaragoza, por Blas Miedes, Impresor de la Real Sociedad.] bdh-rd.bne.es


22-26.6.1857 Lorenzo Grafulla

Matarranya (Teruel) / Tinença de Benifassà (Baix Maestrat, Castelló)

(Sobre si hay cuevas por la zona de Fredes) Sí señor, bastante, y muchas desconocidas. Digo desconocidas porque unas no se han inspeccionado, y otras no se ha podido conocer su extensión o fin, siendo imposible averiguarlo en algunas. No muy lejos de aquí se halla una cueva donde entraron unos perros que iban corriendo un conejo; llegaron hasta ella los cazadores dueños de los perros, y en vano estuvieron esperando su salida el resto del día, siéndoles forzoso dejar aquel punto para volverse a sus hogares. Al siguiente día, como los perros no parecieron, acordaron los dueños tomar abundantes virutas de tea y marchar a la cueva, como lo verificaron. Una vez en ella, encendieron teas y se introdujeron, llamando a los perros a voz en grito y por medio de silbidos, llegando hasta donde les aconsejó la prudencia, y como los perros tienen un grande olfato y finísimo oído, pudieron apercibirse, saliendo por fin después de algún tiempo de aquel laberíntico subterráneo. Ahora hágame usted el favor de decirme si tendrá encrucijadas la dichosa cueva. Las hay en que después de algún trecho, no es posible seguir adelante por el agua que contienen; también hay pequeñas, que por lo regular se encuentran en puntos elevados, donde se retiran pastores y ganados en tiempos de lluvia. En una de estas tendrá usted hoy más de doce palmos de estiércol, por la continua presencia del ganado. [...][nº 135, de 15 de noviembre]

[GRAFULLA, Lorenzo (1888): "Un paseo por los Puertos de Beceite", en "La Asociación: revista profesional y científica de medicina y cirugía, farmacia y veterinaria de la provincia de Teruel" (1883-1891), por entregas, desde el nº 123, de 15 de mayo de 1888, al nº 150, de 15 de junio de 1889.] bibliotecavirtual.aragon.es


1920 J. Pascual Tirado

País Valencià: Castelló de la Plana

Toni de la Malena es un llaurador molt animós; es negre i cabut i te una esquena de resistencia, que gracias a tindre-la sempre plegá cap a terra, pot mantindre als huit críos que li ha donat la seua Sènta, mes coneguda per 'la Panera' o la conilla del carrer. [...]

Per tota roba de peixcador la camisa, i ésta curta, aigua a la cinta i gamber en má recorre totes les cequies trapitjant tarquim i enterbolint-les.... I ¡qué gamberaes d'anquiles i peixos de colorins! ¡Quines fartaes se pegue la menudalla famolenca! Dasda [sic, 'hasta'] 'Pekín', el gos ratero, el que li cuide el melonar es pose com una pipa... ¡com ganyole, rabege i fa el serpentí aquell lladre quan veu vindre al seu amo en lo gamber al colli xorrant per les quatre cares! [...]

Dins del panissar no se oïe més que 'ls plors de la menudalla, que espantá i preduda al voler seguir al majoret que per allí tirá, panissar a dins, pera trobar mes pronte a son pare, pareixíe una llocá de patets escarotá per un gos talponer. [...]

Per fi, darrere i davant, botant i olorant-ho tot, va el complement de la família: 'Pekín', el gos ratero, el sufrit 'Pekín', que rabege d'alegria i tanque els ulls de gust quan la menudalla li estire el rabo o li furgue en un bastó. [...]

[PASCUAL TIRADO, José (1920): De la Vida Castellonera: La Font de la Reina. pp.137-142, 170-175. En el Boletín de la Sociedad Castellonense de Cultura (BSCC). Números V i VI. Septiembre i Ocbubre de MCMXX. Castellón.] castellonenca.com


1920 J. Pascual Tirado

País Valencià: Castelló de la Plana

La calitxa es l'ama de la matinada. Ni un nuvolet ombretge lo celage; senyals de pluja no 'n pareixen per cap banda. ¡I els fesols a cinc semanes!.. I ha passat San Jaume, San Roc i el gos... ¡I el gos del temps sense ploure!

[PASCUAL TIRADO, José (1920): De la Vida Castellonera: Coses de la "regá". pp.213-216. En el Boletín de la Sociedad Castellonense de Cultura (BSCC). Número VII. Noviembre de MCMXX. Castellón.] castellonenca.com


1920 J. Pascual Tirado

País Valencià: Castelló de la Plana

L'home pareixie coneixer el padró de les contribucions i va començar a fer caraces i a ballar-los els nanos a les fadrinetes més ben acomodades de la vila, que, com es natural, el retallaren a trosets, i va traure d'elles lo que el negre del sermó. ¡Pues son bones estes xiquetes! Saben més que oli de tenda i òlen més que gos de cego. [...] Havie que vore la cadena del relonge, se podie lligar un gos de presa. [...] Alló (la sogra) ere una lleona entravessá de gos de presa.

[PASCUAL TIRADO, José (1920): De la Vida Castellonera: El Nadal de un remendó. pp.235-242. En el Boletín de la Sociedad Castellonense de Cultura (BSCC). Número VIII. Diciembre de MCMXX. Castellón.] castellonenca.com


1965 El Noticiero Universal

España

LOS PERROS EN LA CAZA DE ANIMALES DAÑINOS.- Los perros son inapreciables auxiliares en la caza. Incluso en aquellas modalidades que se prescinde de ellos en el lance, como en esperas, perdices a mano en determinados terrenos, y otros, se añoran en muchas ocasiones, especialmente a la hora de cobrar. [...] El perro, frente a los mamíferos dañinos, cobra aún más valor para nosotros, ya que con su colaboración, neutralizamos los poderosos sentidos defensivos de los carniceros, permitiendo localizarlos y luchar con ellos, bien en campo abierto o, incluso, dentro de las guaridas. [...] Merecida fama goza, entre los sabuesos, la raza de 'San Huberto' en Francia, a la que pertenece el 'perro cazador de sangre' inglés 'Bloodhund'. [...] Las razas pequeñas, de poca alzada, propias para adentrarse en los angostos pasillos de las madrigueras, son numerosas. Citaremos a todos los 'Terrier', así como 'bassets' entre los ingleses y franceses, respectivamente, y los 'Dachshund' y 'Tekel', en sus diversos tipos, de procedencia germana. Los sabuesos y podencos, en España, cumplen este cometido sin necesidad de recurrir a los perros de gran talla, para el agarre, como el alano y el mastín, aunque este último es necesario cuando se trata de perseguir al lobo, ya que es la única raza que sigue su pista con ardor y lucha con él cuando llega el momento. [...] A mayor número de barrancos atravesados, cuando el terreno sea de sierra, más probabilidades habrá de encontrar un rastro de alimañas. Si, por ejemplo, se trata de unos cerros aislados, conviene seguir la falda de los mismos en dirección paralela a sus cuerdas y, de esta forma, los perros tendrán ocasión de cruzar los pasos probables de los animales buscados. [...]

La ley de caza especifica que la caza de animales dañinos será libre, siempre que no se empleen para ella armas de fuego durante el período de veda. Por otro lado, y para favorecer su existencia, dispensa de todo impuesto a los perros denominados 'foxterrier' y 'basset', empleados como ya indicamos en esta especialidad. Sin embargo, en cuanto al 'tanganillo', no hace excepciones, indicando que todo perro de caza, sea de la clase que quiera, que en época de veda transite por los campos, deberá ir acollerado o con tanganillo de 0'30 metros de longitud [para que no pueda correr]. Se deduce de todo ello que en esta época, es decir, durante la veda, podemos practicar la sugestiva caza de alimañas auxiliados exclusivamente por perros, con la sola condición de que éstos lleven el citado palito colgado del cuello. J. España Payá.

[El Noticiero Universal. Núm.24610. Barcelona. Jueves, 17 de Junio de 1965. p.30.] Arxiu de Revistes Catalanes Antigues: arca.bnc.cat (elegir palabras clave)


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Recopilación bibliográfica y transcripciones de Jacint Cerdà

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