Culebras, serpientes; serps

spp.


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1644 Alonso Martínez de Espinar

Reino de Castilla

LIBRO SEGUNDO - CAPÍTULO XII. De la naturaleza del venado. [...] Es el venado antídoto contra los animales ponzoñosos; con su aliento saca las serpientes de debajo de la tierra cuando tiene necesidad de purgarse con ellas; a su piel no llega cosa venenosa; el cuajo del cervatillo sacado del vientre de la madre es admirable remedio para las mordeduras venenosas. El cuerno del venado, hecho polvo y quemado, tiene esta y otras virtudes. [...] (pp.100-103)

LIBRO SEGUNDO - CAPÍTULO XLI. De la comadreja, turón, hurón y patialbillo. De las comadrejas hay diferentes castas, porque el hurón, turón y patialbillo se originan de ellas, aunque éstos son diferentes en el cuerpo y en el pelaje, pero en las demás costumbres todos tienen una inclinación; particularmente debajo de la tierra es grande su atrevimiento y valentía; allí pelean y matan los conejos y aves que duermen y se esconden en las quiebras y agujeros de las peñas. [...] Hay otra especie de hurón que llamamos patialbillo; su color es castaño oscuro, y por debajo del cuello es blanco. [...] Dicen que el miembro de este animal hecho polvos es contra el veneno de las serpientes. (pp.171-173)

[MARTÍNEZ DE ESPINAR, Alonso (1644): Arte de Ballestería y Montería, escrita con méthodo, para escusar la fatiga que occasiona la ignorancia. Alonso Martínez de Espinar, que da el Arcabuz a su Magestad y Aiuda de Cámara del Príncipe Nuestro Señor. En la Emprenta Real. Año de 1644. Madrid.] books.google.es


1726-1739 Diccionario de Autoridades

Corona de Castilla

ALIMAÑA. Llamaban assi los Montéros y Cazadóres à las zorras, culébras y otras semejantes, à diferéncia de las reses que son buenas para la caza; pero los antíguos à todas las de monte llamaban alimáñas. Oy lo entienden los Montéros, y la gente rústica (especialmente Pastóres) por los animáles de caza, como javalíes y venádos, y en algunas Províncias solamente lo toman por los lobos. Lat. Indomitum animans. Ferae, arum. VILLALOB. Problem. fol. 44. Es passión y propriedád de una alimáña, que se llama corza. SIGUENZ. Vid. de S. Geron. lib. 2. cap. 3. Diciendo que las tienen como à las fieras alimáñas enjauládas y encerrádas en cárceles de hierro.

CULEBRA. s. f. Animal bien conocido, el principal de los que arrastran por la tierra. Su cuerpo es de mucha longitúd respecto del gruesso, pues las hai de dos o tres varas, y se vá adelgazando desde la cabeza hasta rematar la cola en punta. Su piel es escamosa, y la muda a ciertos tiempos, y a la que dexa llaman camísa. Es animal amphibio, y tomó el nombre del Latino Coluber, que significa lo mismo. COMEND. sob. las 300. fol. 84. En muchos Autores leemos engendrarse culebras del tuétano que hai en el espinazo del hombre. MARM. Descripc. tom. 1. fol. 29. Y tiene tal virtúd, que en tocando en la cabeza a la culébra, penetra tanto que la mata. ESPIN. Escud. fol. 204. Sirviendo del escuderage, que tan forzoso me ha sido, aborreciéndolo como a una culébra.

SERPIENTE. s. f. Animal, que arrastra por la tierra, ò por no tener pies como las culebras, y sus semejantes, ò por tenerlos mui cortos, como los lagartos, &c. Son muchas las especies de serpientes, y con varios nombres, que se ponen en sus lugares. Viene del Latino Serpens. VILLEN. Trab. f. 13. Fué el septéno trabajo, quando venció, y se apoderó de la serpiente, que se llamaba hydra.

[REAL ACADEMIA ESPAÑOLA (1726-1739). Diccionario de la Lengua Castellana en que se explica el verdadero sentido de las voces, su naturaleza y calidad, con las phrases o modos de hablar, los proverbios o refranes, y otras cosas convenientes al uso de la lengua. Tomo I (A-B), Tomo II (C), Tomo III (D-F), Tomo IV (G-N), Tomo V (O-R), Tomo VI (S-Z).] Buscador online (Diccionario de Autoridades): apps2.rae.es


1754 Agustín Calvo Pinto

España

De la caza de Garzas y Trinquetes. Es la Garza menor que la Cigueña, pero el cuello mayor; tiene un penacho en la cabeza, su color es ceniciento, y por partes hace visos, como un medio color azul; tiene la planta del pie más áspera que la lija, y assí pueden coger las Anguilas. En no hallando pesca, se come las Culebras de Agua; ponese a orilla de ella con mucho dissimulo, y está inmóvil, para que la pesca no huya de ella; hace su nido en los Árboles más altos; se remonta más que las otras Aves; la yerva que tropieza su excremento, queda seca; su buche es calidíssimo, y se pone por estomaticón; quando andan inquietas, asliéndose de la agua, y graznando, pronostican un riguroso temporal. [...] (p.77)

De la naturaleza del Ciervo o Venao. [...] El Invierno sacan con el aliento las Culebras de las cavernas, y se las comen, por la parte que tienen de salitrosas; no les da calentura y assí para preservarse de ella, es célebre febrífugo comer por las mañanas su carne fresca (ha de ser muerto de un sola herida). Las hembras están preñadas ocho meses; quando quieren parir, huyen menos de la gente; estando cercanas a el parto, para facilitarle se purgan con la yerva Seselis, y antes de dar de mamar a los Cervatillos la comen, y también la yerba Haros. [...] (pp.172-180)

[CALVO PINTO, Agustín (1754): Silva Venatoria. Modo de cazar todo género de Aves y Animales, su naturaleza, virtudes y noticias de los temporales. Su autor, D. Agustín Calvo Pinto y Velarde, Montero de a cavallo de su Magestad. Imprenta de los Herederos de Don Agustín de Gordejuela y Sierra. Año de 1754. Madrid.] books.google.es


1765 Nicolás Fernández de Moratín

Laponia

XLV.

De la España ausentó Naturaleza

piadosa tales monstruos; no en el monte

al cazador asusta la brabeza

del indómito audaz Rinoceronte,

ni temas que al villano le amedrente,

con sus muy grandes roscas la Serpiente.

1765 Nicolás Fernández de Moratín

España

II - L-LI.

Son menester Acémilas de Machos,

lozanos, con bordados Reposteros,

con borlas, cascabeles, y penachos;

esta requa llevó a los Cazaderos

las redes, arcabuces, y estacones,

y el comboy de las otras prevenciones..

Y hasta entrar en el bosque el Coche tiren

las fuerzas de las Mulas corpulentas,

las pardillas de Almagro en él se miren;

Aná* con diligencias muy violentas

halló esta especie quando instó al Jumento

al no usado, y monstruoso ayuntamiento.

Este humilde animal sirve de cebo

del voraz Lobo, a la ansia carnicera,

pues trabajando bien, quando era nuevo,

este consuelo en la vejez le espera;

Oh infeliz bruto, exemplo desdichado

de aquel que sirve bien, y es mal premiado!

*Aná: nieto de Esaú.

II - LVII-LIX [Sobre el caballo]

Si acaso alguna vez oyó Clarines,

o estruendo de Armas, salta desgreñado

al diestro lado las espesas crines;

al viento en el correr desafiando,

pide con los relinchos el Ginete,

y ciego por los campos arremete.

En el ojo, y las sólidas junturas

al Buey imite, al áspero Muleto

en el firme sentar las herraduras;

al Gato en el andar limpio, y secreto;

en la vista, y voltear muy velozmente,

a la escamosa, y lúbrica Serpiente.

Del León la arrogancia, y la fiereza,

de la Zorra oreja, y cola; del Jumento,

la uña; el cuello del Lobo en fortaleza,

y el pecho de Muger; para este intento,

qué otro modelo mi atención divisa;

sino el Angelical de mi Dorisa? [...]

III - III [Sobre el caballo]

Ni quien persuadirá, que el Tygre fiero,

y la horrenda Serpiente, y su brabeza,

al Toro, a la Ave, y Lobo carnicero

les dió instinto la Naturaleza

para curarse, y conservar la especie,

sin que la humana Medicina aprecie.

V - XLIV

Su corazón de antídoto ha servido,

y es su cola mortífero veneno,

quién tal contradicción en él ha unido?

saca las Sierpes del terrestre seno

su aliento qual imán, todo le admira,

párase al sylvo, y asombado mira.

[FERNÁNDEZ DE MORATÍN, Nicolás (1765): La Diana, o Arte de la Caza: Poema dedicado al Serenísimo Señor D. Luis Antonio Jayme de Borbón, Infante de las Españas, etc. Por Don Nicolás Fernández de Moratín, Criado de la Reyna Madre Nuestra Señora. Oficina de Miguel Escribano, Año de 1765. Madrid.] books.google.es


[FERNÁNDEZ DE MORATÍN, Nicolás (1765): La Diana, o Arte de la Caza: Poema dedicado al Serenísimo Señor D. Luis Antonio Jayme de Borbón, Infante de las Españas, etc. Por Don Nicolás Fernández de Moratín, Criado de la Reyna Madre Nuestra Señora. Oficina de Miguel Escribano, Año de 1765. Madrid.] books.google.es


1782 Francisco Dieste

Reino de Aragón

La Zorra o Raposa [...] Quando les falta carne, se aprovechan de ratones, musarañas, culebras, lagartos y sapos; gustan mucho de la miel y andan solícitas por los panales de abejas, de avispas, de tábanos, teniendo sagacidad para vencerlos, no obstante la guerra que tienen que sufrir de sus aguijones.

Son muy repetidas las órdenes del Rey Ntro. Sr. (que Dios guarde) para que las Justicias y Ayuntamientos de los Pueblos dispongan cacerías, de modo que sus respectivos vecinos salgan a caza, a fin de perseguir y matar, en especial los Osos y Lobos, que son las fieras más perjudiciales al Público. El medio principal para que resulte la extinción de esta mala casta es la gratificación de un decente premio al perseguidor que los mata. Buen ejemplo para ello nos da nuestro Monarca, pues tiene señalados varios premios a los Guardas y Monteros de los vedados y bosques Reales, a fin de conseguir la eficaz persecución de aquellas fieras, pues manda satisfacer por su Real Erario el caudal señalado, que aquí se expresa:

(Por las Fieras) (Reales de Vellón)

Por el Gato llamado Cerval, que devora al ganado menudo, y la caza: 8 reales.

Por el Gato montés, que persigue a los Corderillos, caza y aves caseras: 8 reales.

Por la Zorra, que hace igual y mayor daño: 8 reales.

Por la Garduña, en otras partes llamada Fuina, que persigue la caza, y en especial las Gallinas: 8 reales.

Por la Jinita [Gineta], que es un animalillo pintado, del tamaño de un Gato, que hace igual daño: 8 reales.

Por el Tejón, en otras partes llamado Tajugo, que se come los Conejos, Liebres, y huevos de Perdiz, los Gamernos [sic, gameznos, crías del gamo] y Cochastros [jabalíes lechales], que es la cría de los Venados y Jabalíes: 8 reales.

Por el Turón, o Uron de monte [sic, Hurón de monte], que se come los Conejos, Gazapos, Lebratos, que es la cría de Liebres, y los huevos de Perdiz: 8 reales.

Por la Comadrexa, llamada en Aragón Paniquesa, que hace igual daño: 8 reales.

Por el Patialbillo, que es algo más que un Uron aunque no tan largo, y hace el mismo destrozo: 8 reales.

Por la Culebra, que se come los Gazapos, y los huevos de Perdiz, y los de pájaros que halla en los nidos: 2 reales.

Por el Lagarto, que se come los Gazapos, y huevos de Perdiz: 1 real.

Los Monegros: Lanaja, Alcubierre, Robres (municipios de Huesca); Monegrillo, Farlete, Perdiguera, Leciñena (municipios de Zaragoza)

De los Lobos, que en estos bosques y venados mata el Rey Nro. Sr., se cobra por cada uno 44 reales de vellón, y los paga la Mesta de Ganaderos de Castilla, los que tiene cedidos S. M. al Ballestero principal. La misma Mesta de Ganaderos paga igual premio por qualquiera otro Lobo, que se le presenta, aunque sea cogido en otros montes comprendidos en la Mesta. Al cobrar el premio, se señalan aquellos animales, y aves; a éstas quitándoles sus cabezas, y aquellos una oreja, o mano. Como los premios son cortos, no mueven ni excitan mucho a esta persecución, en especial a los que tienen algún otro modo de vivir, más cómodo y de menos riesgo; por esto no se verifica generalmente en todo el Reyno. Y deseando dar algunos medios para minorar, o extinguir estos enemigos, siquiera los más voraces y perjudiciales, como son Osos, Lobos, Zorras, Fuinas y Gatos monteses, compreendiendo un premio que pueda estimular los perseguidores, me ha parecido escribir algunas reglas y la práctica que se observa en los Lugares siguientes:

La Villa de Lanaja y los Lugares de Monegrillo, Farlete, Perdiguera, Leciñena, Alcubierre y Robres, que están contiguos sus montes y sierras, sitiados en el Partido de Zaragoza, tienen entre sí otorgado Concordato (que en el día se halla en observancia) de que de todo Lobo que se mata en qualquiera de ellos, se pague, como en efecto se paga, lo siguiente: [...]

Del Premio. Sería muy conveniente se considerase igual premio por todas las fieras ya expresadas, que el Rey Ntro. Sr. considera en sus bosques y manda pagar a sus Monteros, quando menos de la mayor parte, como son por el Gato montés, Fuina, Jineta, Tejón, Turón, Culebra, y aves de rapiña, y por los demás animales fieros, el tanto que luego insinuaré, a fin de que el perseguidor pueda proporcionar el tiempo que gasta, con el premio que se promete. [...]

[DIESTE Y BUIL, Francisco (1782): Tratado económico dividido en tres discursos. I. Crianza de gallinas, y considerables utilidades, que producen a su dueño. II. Compra de primales para venderlos al año siguiente por Carneros. III. Modo de procurar la extinción de Fieras perjudiciales al Ganado, y aves domésticas, y que las de rapiña lo sean menos. [pp.190-230] Su autor, D. Francisco Dieste y Buil, Vecino de la Villa de Lanaja, Diputado y Apoderado General de el Cuerpo de Ganaderos de las Montañas y Tierra llana del Reyno de Aragón. Socio de su Real Sociedad de Amigos del País, a quien lo dedica. En Zaragoza, por Blas Miedes, Impresor de la Real Sociedad.] bdh-rd.bne.es


1802 Real Academia de la Historia

Navarra/Nafarroa

NAVARRA: Geografía de Navarra. [...] La caza de perdices, codornices, torcaces, faisanes, tórtolas, conejos y liebres es común en el país y abundante. Los montes crían lobos comunes y cervales, algunos osos, jabalíes, corzos, cabras, gatos monteses y de algalia, zorros, tejones, liebres muy grandes, ardillas de delicado gusto y garduñas. También se hallan en ellos, chochas, chorlos [chorlitos], tordos, malvises, grajas, aguiluchos, gabilanes [sic], cuervos, buytres y otras especies de aves y culebras.

[REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA (1802). Diccionario geográfico-histórico de España. Imprenta de la Viuda de D. Joaquín Ibarra. Madrid.] 1802: Navarra y País Vasco, Sec.I-Vol.I (ABA), Sec.I-Vol.II (MAC)


22-26.6.1857 Lorenzo Grafulla

Matarranya (Teruel) / Tinença de Benifassà (Baix Maestrat, Castelló)

(Por estos montes del Boixar) abundan conejos y perdices; algunos inviernos se presentan ánades en los barrancos, y respecto a otros animales, sin hacer mención a los lobos y raposas, hay algún ciervo [corzo], cabras monteses, ardillas, erizos, etc. Pájaros hay varios, pero los más notables son las tórtolas, palomas torcaces, petirrojos, piñaroles [piquituertos] y trencahuesos [picogordo]. Alguna culebra, pero (de reptiles) lo que más abunda son lagartos, víboras y arraclanes [sic]. Los miramos como habitantes de estos puertos, compañeros nuestros y nada más: cogemos artificiosamente conejos, perdices y turcazos, y respecto a los mayores, si tropezamos con alguna cría y podemos cogerla, lo hacemos. Esto es todo. [...] [nº 128, de 30 de julio]

[GRAFULLA, Lorenzo (1888): "Un paseo por los Puertos de Beceite", en "La Asociación: revista profesional y científica de medicina y cirugía, farmacia y veterinaria de la provincia de Teruel" (1883-1891), por entregas, desde el nº 123, de 15 de mayo de 1888, al nº 150, de 15 de junio de 1889.] bibliotecavirtual.aragon.es


1886 Josep Cortils

Catalunya: Blanes (la Selva, Girona)

PREOCUPACIONS. No pretench, ni m'seria fácil, fer esment de totas les preocupacions del poble; puig sense dubte n'hi ha que m' son desconegudas o que no m'acudirán ara a la memoria. Ne faré no obstant de la dels follets, bruixas, sorolls y senyals anunciadoras de desgracias ocorregudas a personas ausents, aucells e insectes quina aparició en las casas se creu ésser de bon o mal auguri, com lo burinot, óliva y papallonas, y d'altras que están encara bastant arreladas entre la gent menos instruida. Una preocupació molt extensa es la de creure que les serps xuclan dels pits de les mares o didas, posant mentrestant la qúa en la boca de las criaturas; y que aquestes enflaquéixen y moren si no s'descubreix la causa y no s'mata a la serp lleminera. (Nota: Fan esment d'aquesta preocupació lo Sr. Pella y Forgas, en "Historia del Ampurdán", T.II, pág.114; y, referintse a Andalucía, D. Alexandre Guichot y Sierra en "Supersticiones populares", I, pág.226, de la Biblioteca de tradiciones populares españolas. (p.69)

Entre criaturas se creu que posant un cabell ab soca dintre de l'aygua, se converteix en serp. (Nota: Igual preocupació subsisteix en Andalucía, Castella y Portugal. En Portugal diuhen que a mida que la serp va creixent se va consumint la persona de qui era lo cabell.) (p.73)

També s'diu que la pell de serp porta fortuna, especialment als qui sense saberho ne portan damunt. (p.73)

[CORTILS Y VIETA, Joseph (1886): Ethología de Blánes. Librería de D. Álvar Verdaguer. Rambla del Mitj, núm. 5. Barcelona.] books.google.es


1889 Alejandro Pontes

General

Fascinación por las CULEBRAS. Es un hecho justificado por la observación que al encontrarse algunas avecillas en presencia de una culebra, cesan en el ejercicio de sus movimientos espontáneos, y ya se quedan paralizadas, ya se agitan tímidamente en un estrecho círculo, como si una fuerza estraña les impidiera ponerse a salvo del peligro que las amenaza, mientras que la culebra se va colocando al alcance de su codiciada presa, o ya con vacilante revoloteo se van aproximando más y más hacia el impávido reptil, que ojo avizor las observa como si, a pesar suyo, obedecieran al triste resultado de una lucha entre la obediencia y el instinto de conservación. Por uno u otro medio, el indefenso pajarillo viene a servir de pasto a la culebra, si alguna causa extraña al verdugo y a la víctima no contribuye a que ésta se ponga pronto en precipitada fuga.

Todos tenemos conocimiento del hecho, y lo creemos, y no pocos han tenido ocasión de observarle por sí mismos; pero en cuanto a la causa que produce tal efecto, ya recibe más variadas y peregrinas interpretaciones. Dícese por unos, que la culebra envía su aliento a los pajarillos y los inhabilita hasta el punto de que se dejan coger; opinión vulgar que lleva consigo el doble error de que la culebra pueda enviar su aliento a tan larga distancia como aquello se verifica algunas veces, y el de que aún sucediendo así, el aliento del reptil, que es lo mismo que otro cualquiera, pueda aletargar a sus víctimas para engullirlas después. No es menor ridículo el creer que la culebra, sorbiendo fuertemente, o sea practicando una fuerte aspiración, después de dirigir su boca en dirección del ave que quiere atraer, lo consiga del mismo modo que nosotros, sorbiendo también, extraemos del interior de un tubo estrecho un cuerpo que intercepte el paso del aire de un lado a otro de este cuerpo y, sin embargo, tenga con el tubo basante poco rozamiento para que pueda correr a lo largo cuando a ello se le obligue. [...] Atribúyese, en fin, por otros dicho efecto a un poder singular de que suponen dotadas a las culebras de aletargar a sus víctimas con sólo su mirada, impidiéndoles el ejercicio libre de sus movimientos, hasta que se apoderan de ellas y las tragan; creyendo esta razón tanto más fundada cuanto que dicen, y es la verdad, que si se distrae al reptil por un momento, haciendo ruido o por otro medio cualquiera, apenas el ave nota esta distracción, cuando, reponiéndose y volviendo al ordinario uso de sus funciones, vuela rápida y se pone a salvo de su cruel enemigo. En todo esto hay un gran fondo de verdad; pero no atribuyamos el hecho a circunstancias absurdas y sobrenaturales, no miremos en ello más que un suceso que, lejos de ofrecer algo de extraordinario, es, por el contrario, muy conocido y muy natural.

En efecto; cuando un tímido pajarillo se halla en presencia de una culebra, el instinto de que, como todo animal, está dotado para distinguir a sus enemigos, de los cuales aquel reptil es uno de los más encarnizados, y el imponente aspecto que la culebra presenta cuando, inmóvil y erguida, dirige su vista al ave, como cierta del miedo que le inspira, un terror pánico se apodera del pajarillo, hasta el punto de olvidarse, como hemos dicho, de su propia conservación; unas veces quedan turbados y sin movimiento, hasta dejarse coger sin la menor resistencia, y otras parece que se esfuerzan en la huída; pero con la vista fija en su enemigo, se van aproximando hasta que concluyen por colocarse a su alcance. Todo es, pues, ni más ni menos que aturdimiento producido por el miedo. Esto, que suelen referir algunas personas haberlo observado, sucede con animales de mayor magnitud allí en donde hay culebras de mayores dimensiones, o serpientes, como se les llama generalmente. [...] (p.140)

¿Maman las culebras? Parece natural que una preocupación debe contar tantos menos prosélitos cuanto más infundada y absurda sea; pero en esta de que vamos a ocuparnos, quizá más que en ninguna otra caiga en defecto este principio lógico, porque corren parejas el gran número de los creyentes y lo desatinado de la creencia. Dícese que las culebras maman de las vacas, de las cabras y hasta de las mujeres cuando están criando y las encuentran dormidas. Figúrense nuestros lectores qué pavor no inspirará a las mujeres esta idea en ciertas ocasiones, creyendo que durante su sueño pueden abrigar en su pecho al audaz reptil, o encontrarse al despertar con apéndice semejante, cuando por lo general son tímidas y miedosas. [...] Prescindiendo de varias condiciones que debe reunir el organismo de un animal para que pueda verificar el acto de la lactancia, y cuya falta en las culebras revela ya por sí sola la imposibilidad de que puedan verificar dicho acto, basta observar que lo primero que se necesita para chupar o hacer la succión, es que la abertura de la boca pueda cerrarse alrededor del pezón por medio de labios móviles y carnosos que, sin oprimir de modo que dificulte la salida del líquido, intercepten el paso del aire a la boca al tiempo de chupar. Pues las culebras carecen de labios carnosos, y en su lugar sólo tienen unos bordes bastante duros, por encontrarse la piel sin otro intermedio pegada fuertemente al hueso, y revestidos por lo general de escamas córneas; de suerte que, en todo caso, para chupar tendrían que introducir el pezón hasta cubrir perfectamente la abertura de la boca, y al menor movimiento le clavarían sus agudos y acerados dientes. Esto hace resaltar más la falta de fundamento de los que no se contentan con asegurar que maman las culebras, sin oque lo hacen con más suavidad que los niños. Si el acto de mamar no puede verificarse, es claro que tampoco puede tener lugar la pérdida de la leche como consecuencia de este hecho, según se cree también por algunos. [...]

Del estudio anatómico de las culebras han deducido también los naturalistas que no pueden producir el silbido que, según el vulgo, emiten algunas especies. (p.145)

[PONTES Y FERNÁNDEZ, Alejandro (1889): Errores y preocupaciones populares; y explicación de algunos fenómenos de la naturaleza. Librería de la Viuda de Hernando y Cª. Calle del Arenal, núm. 11. Madrid.] bdh-rd.bne.es


23.3.1890 El Eco Bisbalense

España

El Gobernador civil de Madrid ha enviado a todos los alcaldes y maestros de primera enseñanza, unos cuadros dando a conocer los animales y aves [sic] útiles y perjudiciales a la agricultura.

Animales útiles a la agricultura: Torcecuellos, hormigueros [sic; torcecuellos hormigueros], cuervos, grajos, urracas, alcaudón, tordos, zorzales, mirlos, oropéndolas, currucas, reyezuelos, ruiseñores, visvitas, tifas, fifitas [lavanderas], golondrinas, vencejos, chotacabras, gorrión, águila, halcón, lechuza, búhos, mochuelos, cornejas, murciélago, musaraña o musgaño, erizo, topo [!], comadreja, pinzones, jilgueros, verderones, pardillos, chamaricas [sic, chamariças; en portugués, chamariz es verdecillo], abubillas, trepatroncos, perdices, codornices, gangas, ortegas, avutardas, sisones, chorlitos, avefrías, alcaraván, cigüeñas, chochas, agachadizas, rascones, patos, gansos, lagarto, culebras, ranas comunes, (ranas) arbóreas, sapos, salamandras, lagartijas y salamanqueses.

Animales dañinos a la agricultura: Topo, zorra, lobo, marta, garduña, gato montés, nutria, rata, ratones, campañoles [topillos?], lirones, cascanueces [moscardino, según Buffon, lirón careto?], conejos, liebres, ardilla, jabalí, buitre, alcotones [alcotanes], halcón abejero, abejaruco, martín pescador, grullas, garzas y víboras.

[El Eco Bisbalense. La Bisbal 23 de Marzo de 1890: link. Buscador de prensa catalana: cercador]


1890 Juan Montserrat

Catalunya

TORTOSA [pueblo del Baix Ebre, Tarragona]:

Coluber natrix L.- Serpeta d'aygua.

Coluber aesculapii SHAW.- Serp comuna. (p.96)

[MONTSERRAT Y ARCHS, Juan (1890): Memoria descriptiva de las aguas minero-medicinales del Balneario de Tortosa. Resumen de Historia y de Geología de dicha ciudad y de la Flora y Fauna de sus alrededores, con indicaciones especiales sobre la Climatología, la Hidroterapia y la Higiene Terapéutica de los tres manantiales de aquel balneario (Nuestra Señora de la Esperanza, Salud y San Juan). pp.33-160. En el libro Balneario de Tortosa.] books.google.es


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Recopilación bibliográfica y transcripciones de Jacint Cerdà

En continua actualización.